El Po: un río para disfrutar

Moncalieri, Torino, San Mauro

Torino (To)

Murazzi
Murazzi

Concentración, sincronismo, equilibrio, ligereza y velocidad. El remo es armonía del cuerpo que se funde con la corriente del agua. En Torino, a pesar del clima, se va en canoa. Y fue en el Po donde se fundó, en 1863, el primer club “Canottieri Cerea” (Remeros Cerea) fundador también del Rowing Club – actualmente “Federazione Italiana Canottaggio” (Federación Italiana de Remo) – que promulgó el “Código de las Regatas”. Histórico círculo deportivo, el Cerea “roba” el nombre al saludo que los barqueros turineses se intercambiaban al cruzarse por el río. Igual de machista hoy como entonces, el círculo no acepta mujeres. Otra página de la historia del remo turinés es el Esperia . Proyectado por Enrico Bonicelli, e inaugurado por Umberto di Savoia, primer remero de Italia, este círculo señorial y apartado da al río, aislándose de los ruidos de la ciudad. En el panorama deportivo-fluvial existe también el Armida. En 140 años de historia, sus atletas han obtenido 62 títulos como campeones de Italia, participando en las Olimpiadas de Berlín y Roma. En 1988, el equipo del Armida llegó hasta Londres navegando por el Po, el Ticino, el Lago Maggiore y, después del transporte de la embarcación hasta Basilea, el Reno. A la sombra de los plátanos seculares de corso Moncalieri se encuentra el “Circolo Canottieri Eridano” (Círculo Remeros Eridano), antiguamente sede veraniega del “Circolo degli Artisti” (Círculo de los Artistas). Lugar tradicionalmente excéntrico, al que acudían artistas y músicos, fue famoso por las fiestas de tema exótico que llevaron al Po atmósferas chinas, africanas y japonesas. En Torino, el Po es navegable con pequeñas embarcaciones – canoas canadienses, kayaks, yolas de remo, barcas de punta, barcas de remo o pequeñas barcas de motor – que pueden alquilarse en una de las muchas sociedades: “Amici del Fiume” (Amigos del Río), “Amici del Remo” (Amigos del Remo) o Cus Torino.
Pero el río es algo más que agua, es un lugar que polariza las actividades deportivas de los turineses. Al Po se va a correr por la mañana o durante el fin de semana para oxigenarse debajo de los árboles seculares del Valentino aunque, a diferencia de una época, hoy en día tenemos que distinguir entre joggers – que desean simplemente mantenerse en forma - y runners que se entrenan para maratones locales o intercontinentales, combatiendo contra el tiempo que marca el impiedoso cronómetro. Los hay quienes llevan a los niños a jugar, al perro a correr o quienes aman pasear cogidos de la mano. A lo largo del río se extiende el parque público más grande de la ciudad, el Valentino, donde uno puede tumbarse sobre la hierba como si estuviera en Hyde Park. Los fanáticos de la bicicleta pueden recorrer la ruta de 20 kilómetros que recorre el río desde el Parco delle Vallere , en Moncalieri, hasta San Mauro. Son numerosos los “imbarchino”, locales situados en la orilla del río con agradables terrazas y dehors, en los que los deportistas pueden reponer fuerzas, mientras que la hora del aperitivo, un rito para la ciudad, es un must que hay que vivir en uno de los numerosos locales que dan al Po. Pero la noche pertenece a los Murazzi, donde existen locales para bailar, comer, escuchar música, beber y disfrutar, sobre todo en verano, del frescor del agua. En las viejas arcadas, lugar de encuentro cult para jóvenes y no tan jóvenes, el corazón latente de la movida turinesa no descansa nunca.

Fecha última actualización: 02/11/2009

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