Colinas

Barolo
Viajar lejos del ruido, inmersos en un mundo de armonía y limbos de naturaleza incontaminada, esto significa recorrer los caminos y senderos de colina del Piemonte. Tierras capaces de brindar un placer delicioso, suspendido entre la nobleza de los castillos y viñas, ciudades de charme, restaurantes de gourmet y pequeñas fondas de pueblo, reservado a los más refinados admiradores del placer de vivir.

Paisajes únicos y sugestivos de pura belleza, atmósferas de ensueño que se colorean diferentemente con el ritmo de las estaciones, aromas, alimentos, vinos y perfumes inolvidables, todo en las colinas piamonteses.
769.386 hectáreas de superficie subdivididas entre las alturas al pie de los Alpes y la parte central de la región en medio del Po, Dora Baltea y Stura, formadas de granito, pórfido, marga y arenisca. Tierras de grandes vinos: el Ghemme, el Lessona, el Nebbiolo, el Barbaresco, el Dolcetto, el Moscato, el Barbera, y escenarios incomparables. La Sierra morénica más larga de Europa en la región de Biella, los barrancos profundos y los surcos pintorescos que caracterizan los Rocche (Peñones) del Roero, el Anfiteatro morénico de Ivrea con el Gran Paradiso de fondo y los pasos de Rivoli - Avigliana con macizos erráticos diseminados.
Lugares no sólo físicos, sino también de la mente, a dimensión humana, impregnados de una tradición milenaria, en la cual relajarse y degustar la buena mesa, desde la paniscia del Novarese (risotto tradicional), a la trufa de Langhe y Monferrato. Lugares por recorrer visitando burgos y castillos entre Agliè y Rivarolo en el Canavese, paseando entre hileras de viñas y ambientes modelados por la naturaleza en el Torinese, Saluzzese y Pinerolese descubriendo terrón por terrón un Piemonte auténtico y fascinante.

A mitad entre los Alpes y el mar las colinas de Langhe representan un espectáculo mágico y único, animado por una naturaleza extraordinariamente fecunda y un patrimonio enogastronómico famoso en todo el mundo.
Con una altura entre los 450 y 800 metros, entre los ríos Tanaro, Belbo y Bormida estas tierras permiten descubrir comidas exquisitas: la codiciada trufa blanca, los numerosos quesos DOP, el Bra, el Murazzano, la Raschera, la Robiola di Roccaverano y la Toma Piamontesa, sin olvidar la Avellana “Tonda Gentile” (base del chocolate gianduja).
Lugares en los que aparecen de la nada ciudades de los antiguos centros históricos, Alba, Cherasco y donde sobreviven tradiciones ligadas a la cultura campesina (la pallapugno – balón elástico, las brujas). Panoramas increíbles en los que el arte se funde con las dulces laderas en las que dominan antiguos burgos y castillos: La Morra, Barolo, Grinzane Cavour, Canelli, Santo Stefano Belbo, Dogliani, San Donato di Mango, enriquecidos por enotecas donde degustar el “rey del vino” el Barolo y su corte, el Barbaresco, el Nebbiolo, el Dolcetto, el Barbera y el Moscato. Paisajes hechos inmortales en las páginas de Pavese, Fenoglio, Lajolo y Nuto Revelli, en las que los versos evocan las atmósferas del “Parco Paesaggistico e Letterario di Langhe Monferrato e Roero” (Parque Paisajístico y Literario de Langhe Monferrato y Roero), dibujando una geografía que permite al visitante una infinidad de rutas.

Como las gemelas Langhe, el Roero representa la esencia del Piemonte, su alma más intensa, donde una naturaleza salvaje, se entona con ordinarias hileras de frutales y viñedos, sobre las que se recortan torres y castillos, uniendo pasado y futuro, arte y cultura del alimento.
Sin dudas el más pequeño de los territorios de colina contiguos, el Roero, en la extrema porción norte-oriental de la provincia de Cuneo, presenta un ambiente vario, rico de valles profundos, en los que se destacan “Le Rocche”. Vorágines con una profundidad de cientos de metros, picachos con las formas más variadas y anfiteatros imponentes, son el escenario de esta zona, desde siempre refugio predilecto, en la imaginación popular, para bandidos, brujas y cuna de trufas inigualables.
Una tierra noble, por su nombre, derivado de la familia originaria de Asti que la dominó durante la época medieval, por su paisaje, rico de vestigios del pasado y por su producción de vinos preciados, a partir de las uvas seleccionadas de la cepa autóctona “Arneis”, hasta el Roero y el Roero Superiore. Es aquí que el visitante puede abandonarse agradablemente, paseando por el Castello di Magliano Alfieri, o en el de Govone, residencia de los Savoia presente en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, o bien entre las calles del poblado de Guarene, sede de una de las más notables mansiones señoriles del siglo XVIII piamontés.

Son muchos los itinerarios que se pueden realizar en el territorio del Monferrato: “alfierianos”, barrocos, medievales, románticos además de gastronómicos y enológicos y folkloristas. En cada estación es posible v disfrutar del mágico mundo de las colinas monferinas dominadas por viñedos, castillos medievales y pequeñas iglesias que aún conservan las estructuras del siglo XI. Desde la llanura hasta los Apeninos para descubrir ambientes naturales entre los que cabe destacar el sugestivo Parco delle Capanne di Marcarolo (Parque de las Cabañas de Marcarolo),degustar delicias de la gastronomía y de la enología del lugar con productos típicos como los hongos, las trufas o los vinos de calidad de este territorio o bien practicar deportes en los campos de golf o visitar museos como el Museo del ciclismo dedicado a los triunfos de los campeones alessandrinos Fausto Coppi y Costante Girardengo. Y entre una y otra colina podemos encontrar pequeños burgos e interesantes localidades, algunas muy visitadas no sólo por el patrimonio histórico-artístico de las mismas; es el caso de Acqui Terme, un moderno centro de bienestar, ya conocido en la época romana por sus aguas terapéuticas que brotan a una temperatura de 75°. Y por último se puede revivir la historia y las tradiciones a través de los innumerables eventos histórico-culturales que se celebran a lo largo del año como el Palio, el Assedio di Canelli (Asedio de Canelli) y el Festival delle Sagre (Festival de las Fiestas Mayores).

Castello di Magliano Alfieri
Ubicados en el corazón de Langhe, Roero, Monferrato y Canavese los castillos dominan desde las cimas el territorio de colina subyacente. Edificios de aspecto ora de fortaleza militar, ora de castillo medieval, han sido a menudo a través de los siglos morada gentilicia de los terratenientes locales. Residencias Reales y testimonios de un pasado majestuoso, convertidas hoy en sede de museos, enotecas regionales, bodegas vitivinícolas o sugestivos teatros de manifestaciones y representaciones históricas, que constituyen un original modo para descubrir la fascinación del encantador patrimonio histórico artístico piamontés.
LOS PRINCIPALES CASTILLOS DE LAS COLINAS PIAMONTESAS

El 32% del territorio piamontés está ocupado por colinas. Terrenos que dan origen a algunos de los vinos más famosos a nivel internacional como el Barolo y el Asti Espumoso, dos de las excelencia enológicas de Monferrato, Langhe y Roero, y que, con las colinas del Novarese y del Canavese, cuentan con el reconocimiento de más de 40 vinos Doc y 9 Docg. La producción de vino piamontesa tiene origen hace más de 2000 años y narra una historia hecha de sudor, arados y experimentaciones, que con el correr del tiempo ha generado un riquísimo complejo de cepas únicas y típicas de la región, convertidos en nombres sagrados para los estudiosos del gusto.
Última actualización el 18/02/2013






